Tarareando Cómics: That Hellbound Train de Robert Bloch

De regreso al blog tras un merecido descanso, y cómo no, con un cómic de terror.

En caso que no les suene de nada, Robert Bloch escribió entre otras cosas el libro de Psicosis; sí, aquella famosa película de Hitchcock se basa en ese libro. Pero no vengo a hablarles de eso, sino del cómic que salió en 2011 escrito por los Lansdale (no me consta que sean hermanos y también adaptaron otro cuento corto de Bloch), de ellos Joe ya había escrito 30 Days of night: Night again, y los dibujos fueron de Dave Wachter. La miniserie fue breve, pues el cuento original era muy corto aunque lo suficientemente bueno para ganar un Premio Hugo en 1959.

Así cantado, que no se noten las raíces country de los Lansdale.

Antes de seguir, ¿saben quién es Fausto? El tipo que hace un trato con el diablo, él vende su alma pero le pide algo a cambio. Bueno pues, That Hellbound Train sigue esa premisa. Sólo que aquí no se llama Fausto, se llama Martin y el diablo es… bueno, el diablo, pero manejando un tren. ¿Por qué? ¿Pues de qué otra manera llevaría el chamuco tantas almas hacia el infierno?

Bueno, me adelanté varias cosas, el padre de Martin es uno de los encargados de dar mantenimiento a las vías y trenes en una estación, él le enseña de todo sobre ferrocarriles, incluso la leyenda de cierto tren que viaja por doquier, recolectando las almas que irán al infierno. Tristemente la vida de Martin está llena de desgracia, su madre lo abandona, después su padre muere, lo maltratan en un orfanato y ni siquiera los vagabundos lo aceptan, más otras series de desgracias en las que él mismo se mete.

Les juro que en el cómic pasa diferente.

Pero lo que siempre está ahí para él, son los trenes, lo calman y le ayudan a pensar. Lamentablemente no es de tomar muy buenas decisiones así como irán viendo y el diablo, que por puro morbo no ha dejado de echarle un ojo, se le acerca por su alma, pero Martin le pide un trato, acepta irse con él pero primero quiere detener el tiempo en el momento en que sea más feliz. Y aquí la vida va viento en popa para él, éxito laboral, dinero, familia, lo tiene todo, pero nunca está seguro de que realmente ha encontrado “ese momento”.

Mi comentario sería que esa clase de felicidad que buscaba Martin no la iba a encontrar nunca, sólo que él no lo sabía. Usualmente determinamos que un momento fue “el mejor” cuando el tiempo ha pasado y podemos comparar o reflexionar. Claro que disfrutamos lo que hacemos o estamos viviendo, pero no nos la llevamos pensando “oh sí, este segundo es el más feliz de mi vida”, así no es como vivimos, al menos la mayoría.

Comiendo pizza es mi momento más feliz.

Total, esa mentalidad es lo que mueve a Martin a caer en la misma trampa que el diablo le tejió, le dio de todo para podérselo quitar. Y bueno, detalles-detalles, Martin muere sin poder haber usado su reloj mágico, sin poder detener el tiempo, en lo más bajo de su vida. Sin embargo, ahí es capaz de ver que no todo es malo y subirse al infernal tren de las leyendas es lo mejor que le pudiera haber pasado. Y logra lo que Fausto no pudo: ganarle directamente al diablo.

Tengo entendido que el final del cómic es bastante diferente al del libro, así que no se sientan tan recelosos y dense la oportunidad de leerlo. Según sé, no hay una impresión en español del cómic, pero quizás puedan encontrar una versión digital traducida por un tal supervilchisprime52 y un fulano que escribe artículos en este blog sobre Star Wars y Punisher, Jesmen se hace llamar.

Author: JesmenJ

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